miércoles, 20 de julio de 2011

La familia, mis hermanitas

Todo niño pequeño cuando sabe que su madre va tener un hermanito o hermanita desea que sea un hermanito seguro con el fin de poder tener un aliado en sus travesaras o con quien poder jugar. En mi caso no fue así, no pude tener ni si quiera la posibilidad de desearlo ya que soy el menor de dos hermanas de las cuales me siento muy orgulloso.

Solo Dios sabe cuanto las quiero, cada una en su forma, cada una en su forma de ser, una muy distinta a la otra; pero siempre he tenido su apoyo y su cariño en los momentos mas difíciles de mi vida, me han enseñado el valor del trabajo duro, la nobleza y la humildad, el como se debe respetar y cuidar a la mujer. Me han enseñado a crecer, a madurar y hacerme un hombre con mis virtudes y con mis defectos que bien conocen.

Ahora desde tan lejos pienso en ellas y quiero decirle solo que las quiero, que son lo mejor que me ha pasado y que doy gracias Dios una y otras vez por ellas, por lo que son, por los angelitos que me dieron por sobrinos, por nuestros Padres; los mejores del mundo que nos dieron todo para ser lo que somos. Gracias a ellas por su paciencia, por aguantarme y por estar en los momentos mas difíciles de mi vida.

Agradezco también a mis cuñados, solo puedo decirles gracias de todo corazón por cuidar de estos dos tesoros que la vida y Dios me brindaron. Se que siempre lo van hacer. Juan y Terry, quiero que sepan que los aprecio mucho y los quiero mucho, aunque no somos hermanos de sangre es como si lo fueran, esos hermanos hombres que no tuve y en los cuales puedo confiar y tener un mano en la que apoyarme.

Solo quiero terminar diciéndoles que las quiero, que las extraño; a todos, a mis papas, a mis cuñados, a mis sobrinos a todos los llevo muy en el corazón, que siempre van a contar conmigo donde quiera que estén por que son lo único que tengo, lo mas valioso y mi mayor fortuna.

Los quiero a todos.

La Lejanía

En 3 meses no sabia que escribir pero ahora tengo algo en mi mente que quisiera compartir. Cuando se encuentra un hombre en la lejanía se da cuenta de muchas cosas así como del hecho de que reafirma otras que ahora no he de mencionar.

Quisiera mencionar mas bien las cosas que uno aprende ha valorar en la lejanía. Se da cuenta del valor de las pequeñas cosas, el valor de una familia, de una amistad; de una vida. En la lejanía el hombre se da cuenta de lo valioso que siempre ha tenido a su lado pero que por su ceguera no seda cuenta de lo que tiene.

Ahora pido a Dios me permita a través de esta experiencia enriquecedora no solo aprender a valorar el tiempo que me queda de vida. Le doy gracias a Dios por no tener que pasar por situaciones como las Victor Frankl descritas en su libro “El hombre en busca de sentido” para así saber valorar lo único con valor en la vida, La familia.

Bien decía Oscar Wilde “El hombre pone precio a todo y valor a nada”. Ahora se; ha que ponerle precio y a que valor, tan solo gracias a lo que llamo lejanía.